India Día 3: Curso acelerado en marketing de guerrilla

Hoy fue día de reposo, y desafiamos la lluvia para conocer Mumbai. Alquilamos un bus para un city tour, y recorrimos las atracciones de turista habituales: hermosos edificios réplica de Londres de época WWII como la estación de trenesBangalore_victoria_terminus_train_statio Victoria Terminus, un templo Jainista, los jardines botánicos, y finalmente el Mani Bahvan Gandhi museum, un tributo humilde y emocionante al padre de la independencia india.

Al abandonar el museo Gandhi, un colega y yo fuimos los primeros en volver al bus, estacionado a una larga cuadra. Al subir, un muchacho de unos 15 años nos saludó con un ofrecimiento de "postales, postales de Mumbai, muy baratas", pero no estábamos interesados.

Sin embargo el chico insistió, ametrallando su discurso bajo la intensa lluvia, mostrando sus libritos bajo el mínimo reparo de la entrada del bus. Me compadecí y ofrecí ayudarlo en el poco tiempo que nos quedaba, ya éramos 5 a bordo y los restantes 25 estaban en camino.

Bueno, sabemos que el primer cliente es siempre el más difícil, no? Necesitaba mi comprador pionero urgentemente, pero cómo?… Descubrir el problema genuino que el producto resuelve! No habíamos podido sacar buenas fotos por la lluvia, nos quedaban pocos días en la ciudad: realmente nos hacían falta estas postales para mostrar en casa! La primera venta fue rápida.

Ahora, a medida que subía la gente al bus, podía agregar un Referente a mi propuesta de Solución: él estaba contento, miren su sonrisa! La 2a y 3a venta se hicieron. Ahora sentía que podía decir que Todo El Mundo Está Comprando! La gente estaba subiendo en masa al bus, y a medida que pasaban veían que los demás comprabana y se sumaban. Por supuesto que pronto las ventas bajaron, y no quedaba mucho tiempo, era hora de introducir el tema Precio. Sólo 2 dólares! Un par más se vendieron. El tiempo se acabó. Jugué mi carta final: Ultimas Unidades!

La gente ya compraba segundas copias… en resumen, el muchacho vendió su stock completo y además su inventario muerto de postales más viejas que hasta le daba verguenza vender, pero el mercado estaba convulsionado y hubiese comprado cualquier cosa. El chico se despidió con profuso agradecimiento, y recién en ese momento me di cuenta que me había olvidado de adquirir una copia!

Por supuesto que este micro-experimento no es representativo de ningún mercado, pero fue divertido ver como una buena estrategia de marketing puede despertar ventas dormidas. Nota: todos los clientes quedaron muy contentos, al fin y al cabo estamos hablando de colegas y altos funcionarios del gobierno!🙂

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