Empresas de familia: cuando alguien decide vender su parte

Aquí el segundo artículo de una serie orientada a discutir los problemas más frecuentes en las empresas de familia. Puedes leer la primera parte ("Por qué puede fracasar una empresa familiar?" aquí.

Alfredo McClymont (yo): En varios casos que yo conozco personalmente, se han producido problemas enormes, insalvables a veces, tanto para la empresa como para las mismas relaciones entre las partes, las relaciones afectivas. Cuando un miembro de la familia quiere o necesita vender su parte de la empresa…

Juan Carlos Aimetta: Bueno, en este caso lo primero que uno debería pensar es en tratar de evitar que eso suceda, de proteger la posibilidad de que eso suceda.

Alfredo McClymont: ¿Y cuando no se puede evitar, qué recomienda hacer?

Juan Carlos Aimetta: Primero, no es lo mismo el que vende porque quiere vender, que el que vende porque tiene que vender, porque está obligado, porque tiene una necesidad de dinero para atender una situación personal urgente, una enfermedad, un hijo que tiene una oportunidad de hacer una beca en el exterior, o alguna cuestión de este tipo.

Si se trata de alguien que tiene que vender porque tiene una necesidad urgente que atender, la empresa familiar debería prever un fondo de liquidez que en igualdad de condiciones estuviera disponible para todos los socios para atender emergencias personales. Este fondo de liquidez, que generalmente está en inversiones que se pueden transformar rápidamente en dinero, en principio implica una inmovilización de fondos que la empresa familiar no quiere tener. Pero es una garantía para que cuando se presenta una situación de emergencia no haya alguien a su vez forzado a vender su parte.

El otro asunto es que nadie puede vender si no hay alguien que quiera comprar. Entonces cuando alguien quiere vender su parte, debería estar estipulado, escrito y firmado a quién tiene que ofrecérsela. Porque una cosa es que se la ofrezca a un hermano, otra cosa es que se la ofrezca a un primo, otra cosa es que se la ofrezca a la misma empresa, que la empresa reabsorba la parte de su propio socio, y otra cosa es que aparezca un tercero. Porque cuando un miembro familiar enojado decide vender su parte a una persona que no es parte de la familia inmediatamente está incluyendo entre los dueños a una persona que no es de la familia. En pocas palabras, la empresa empieza a dejar de ser familiar.

En la próxima parte de esta entrevista, se hablará sobre cómo conciliar los intereses de los miembros de familia que trabajan en la empresa con los intereses de quienes no lo hacen.

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