Bioenergía en la mira de la ONU (Parte 3)

En las partes uno y dos de esta serie de notas sobre biocombustibles, hablamos del optimismo cauteloso que tiene la ONU: "… a menos que se establezcan políticas… el daño social y medioambiental puede en algunos casos superar los beneficios”.

Las ventajas de los biocombustibles para los productores agropecuarios

El mercado de las materias primas para el biocombustible ofrece oportunidades nuevas y en rápido crecimiento para los agricultores.

Según la ONU: “La bioenergía puede hacer que los servicios energéticos lleguen de forma más extendida y barata a áreas rurales remotas, propiciando aumento de productividad en la agricultura y otros sectores y con implicaciones positivas para el acceso y la disponibilidad de alimentos”.

La moderna bioenergía puede ayudar también a las 1,600 millones de personas que carecen de energía eléctrica en sus casas, y a las 2,400 millones que utilizan paja, estiércol y otros combustibles de la biomasa para sus necesidades diarias de energía.

En conjunto, a la hora de tomar decisiones, los responsables políticos “deben garantizar que se da prioridad a las cuestiones de seguridad alimentaria”, subraya el documento.

Asimismo, el estudio presenta una crítica a la existencia de barreras comerciales que actualmente limitan la importación de etanol en algunos países. Advierte que limitar las importaciones de biocombustibles producidos con mayor eficacia a la vez que se exige en el propio país la combinación de biocombustibles y combustibles fósiles, puede sustraer más tierras de las necesarias a la producción de alimentos.

El estudio señala que “en el lado positivo, la producción de biocombustibles líquidos puede beneficiar a los campesinos al conferir valor añadido a sus productos. Pero en lo negativo, puede producirse una concentración de la propiedad que expulse de sus tierras a los campesinos con menos recursos y les lleve a mayor pobreza”.

Posiblemente, “la economía de biocombustibles del futuro estará caracterizada por una combinación de diversos tipos de producción: grandes empresas con fuertes inversiones de capital, cooperativas de agricultores que compitan con las grandes sociedades y casos en los que los biocombustibles líquidos se produzcan en pequeña escala para el consumo local”.

“Independientemente del nivel de producción, una cosa está clara: cuanto más se involucren los campesinos en la producción, procesado y uso de biocombustibles, más posibilidades tendrán de compartir los beneficios”, señala el trabajo de la ONU.

Gracias a E-campo por dejarme reproducir su material.

Otras entregas de esta serie:

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